Los responsables turísticos de Lanzarote, junto a los directivos de la Asociación Española de Seniors de Golf (Aesgolf), tuvieron el año pasado la iniciativa de invitar a diferentes medios de golf, turismo y gastronomía, además de algunos “influencers”, a visitar la Isla para promocionarla como destino turístico.

Quedaron encantados con la experiencia y convocaron una segunda edición este año pero, en esta ocasión, la invitación ha resultado envenenada

A los convocados de otras comunidades autónomas se les exigía viajar a Madrid para incorporarse a la expedición, sin tener en cuenta ningún condicionante. Por ejemplo, había periodistas que tenían que pagarse un billete de tren y pasar dos noches en Madrid (una a la ida y otra a la vuelta) para poder formar parte del grupo. Es decir, les resultaba más gravoso económicamente ir con el grupo de invitados que hacer un viaje turístico por su cuenta.

Ante este planteamiento, los ideólogos de tan maravilloso plan de promoción turística, demostraron una falta de cintura, una falta de empatía inesperada y sorprendente, confirmando: “Se vuela desde Madrid. Los desplazamientos desde las Comunidades serán por cuenta propia”.

De nada sirvió explicar que había vuelos desde otros aeropuertos más cercanos al lugar de residencia de algunos invitados que podían amoldarse a las necesidades de todos con menos inconvenientes. No sé dónde habrán estudiado una materia tan dada a cambios como es el turismo, pero se mostraron inflexibles: “Desde Madrid, o nada”. Pues nada.

Hasta aquí el episodio real, sin maldades. Ahora una maldad: No es cierto que cumplieran su palabra de que o se volaba desde Madrid o no se formaba parte del grupo. Porque siguiendo su propio criterio, los periodistas canarios que volaban desde otras islas tendrían que haberlo hecho pasando por Madrid para poder formar parte del grupo. ¿Qué no tiene sentido obligarles a un vuelo de tres horas para incorporarse a la expedición en Madrid? Ya lo sé. El mismo sinsentido que tiene obligar a otros desde lugares extremos de la península a hacer un viaje de más horas para el mismo propósito.

Por cierto: Lanzarote, muy bonita.


Jesús Ruiz Golf